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Mostrando entradas de 2013

Informe sobre mi vida.

Este semestre empezó bien. Yo quería hacer las cosas, quería estudiar. Luego llegó semana de receso en la última semana de septiembre y algo pasó. ¿Qué? no sé. Algo. Fue como si se me hubiera desconectado un cable. No quería hacer nada. NADA. No podía concentrarme. Me levantaba, me bañaba, iba a clase, tomaba apuntes de lo que podía extraer, comía y me iba a mi casa a prender el computador y ver el tiempo consumirse en mi desgane. Parecía una rebeldía de esas que le entraban a uno en el colegio. "No voy a hacer nada". Lo mío nunca ha sido la rebeldía en ese sentido. Siempre me he dedicado a mis tareas, a mis lecturas a mis cosas, a sacarme 4.5 a más no poder. "Qué me pasa?" Una angustia cósmico profesional, tal vez. Tendría sentido, el otro semestre tengo que hacer la tesis y luego la práctica y luego el cartón y luego... y luego? qué quiere hacer luego Alejandra? ya no van a haber más tareas, ni más fotocopias ni más 4.5. Qué quieres hacer? Se me fue el último mes...

Good enough

Entonces lo miraste a los ojos y supiste que estabas en problemas. Supiste que podrías quedarte durante mucho tiempo mirándolo así, aunque no pasara nada más, aunque no hubieran más palabras. Temblabas, y no precisamente de angustia o de miedo, sino de emoción, de nervios, porque sabías que querías sentirte suficiente, porque sabías que en ese momento lo eras y eras capaz de curarte de todos tus temores, enterrar cada expectativa que te minimizaba, dejar todo el pasado en el pasado. Estabas lista para quererte más, para luchar por ti misma y por todas las cosas que querías, incluyéndolo a él. Estabas dispuesta a no volver a tener una relación abusiva jamás, ni con otra persona ni contigo misma, a no permitir que te hicieran daño, a sonreír cada vez que estuvieras en ese mismo lugar, a pintarte corazoncitos en el cuerpo y soñar con todas las cosas a las que habías renunciado porque te habían dicho que no era posible. Dejarías de escuchar sus comentarios, sus imposiciones y sus estereot...

A medias.

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Se quieren a medias. Porque querían quererse por completo, pero nunca tuvieron suficiente valor y fueron quedándose en los lugares fáciles, en las palabras que simplemente no decían, en una comprobación sin fundamento de que en realidad, no podían ni querían quererse tanto. Lo querían todo, pero después de un par de citas se dieron cuenta que eso era muy difícil y que ninguno quería comprometerse demasiado. Se quieren a medias porque no quieren hacerse daño y piensan que así es menos doloroso porque no tienen que darse explicaciones, ni pelear, ni tener conversaciones comprometedoras, ni revivir el pasado, ni preocuparse por el futuro. Porque saben que si se quisieran por completo sería abrumador, maravilloso, absoluto, irremediable. Al menos de esta manera pueden limitarse a lo superfluo y buscarse cuando quieren verse sin admitir nunca que en realidad quieren verse. Entonces los besos son mejores en un estado alterado de consciencia.  Se quieren a medias porque en realida...

Matices

A Daniel Suarez, por todo. Me he mirado en el espejo durante horas en busca de una comprobación. He deseado volverme gota y desaparecer entre las grietas. Pero es al final del día cuando recuerdo lo mucho que valoro la transparencia y lo mucho que aprecio que me digan cosas que vienen del corazón. No necesariamente con palabras, pues me basta con ver verdad en sus ojos. Me río y lloro al mismo tiempo. Pero ya no lloro por un vacío que me ocupa el alma sino porque sé que todas esas cosas que siento, todos esos recuerdos, los lugares maravillosos que he visto, esas palabras crueles en ocasiones, dulces en otras, la música, la poesía, la indignación, las imágenes, todo eso me hace humana. Lloro porque me siento viva y eso es mil veces mejor que simplemente estar vivo. Porque existen los matices. Porque quiero dar gracias infinitas por lo afortunada que soy de tenerlos en mi vida. Lloro porque al final del día los argumentos son pocos, las posibilidades demasiadas y las probabilidade...

Esa curiosa sensación de quemarse por dentro

Y entonces nos vamos a sentar acá a tratar de no decirnos mentiras. A callarnos tanto años que llevamos encima. A escupirnos sin abrir la boca. A jugar a la hipocresía. A desviar las miradas para que nadie se de cuenta cómo nos arden los celos en las entrañas y cómo queremos gritar "¡jueputa!" y romper esa botella y amenazarnos con miradas lastimeras (porque la lástima duele más que el odio) y tirar bien lejos esta mesa... y destruirnos y destruir cada cosa que nos hace parecer perfectos e ignorantes.  Así que lo único que vamos a hacer es sentarnos aquí, a brindar, a contar anécdotas sin moraleja, a reír exageradamente, a deformar miserablemente el pasado y suprimir con cuidado cada tú, cada mirada directa. Nos vamos a sentar ante esta mesa a fingir que no nos importa habernos negado la posiblilidad de quemarnos juntos. Sobretodo, vamos a tratar de no decirnos mentiras. Porque con toda esta farsa tenemos de sobra.

A worthy fight

I was about to leave when I saw her standing outside the building. It seemed like she was waiting for me.  - How is he? - I asked trying not to look too anxious. - Better, he woke up yesterday. He's a bit groggy from all the drugs though. - Oh, well. I'm sure he's gonna be better in no time.- I said and I kept walking to my car. - He keeps calling your name- I turned around and stared at her feet. - I... I was the last person he saw. So I guess that's normal. - We both know that's not true. - She said and crossed her arms. - What do you mean?- I looked her in the eye. She looked away and took a deep breathe. - It's obvious that he never got over you. Whatever it was that you had... I... I can't fight against that. I love him. But there's only so much I can do.- she said. And then she looked at me in a way she had never, in two years, looked at me. It was the way you look at a worthy opponent.  I stood there, completely speechle...

All the cracks in the walls remind you of things we say

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Hace dos años me amabas con locura. Hace dos años era todo o nada, pero mejor todo porque la nada no nos cabía en la cabeza. Hace dos años yo era la divina maravilla del universo. Yo era la chispita que animaba todos tus días, la poseedora del elixir que con un beso mejoraba un mal día, la merecedora de mínimo 3 llamadas al día, solo porque querías escucharme. Hace dos años me llevabas tatuada en el alma. Te gustaba mi pelo, mi voz, mi risa, mis sándwiches de pollo y queso, mi familia, mi perro y la mayoría de mis amigos. Las peleas no duraban más de 5 horas y terminaban con un sentido “me perdonas” de parte de ambos. Criticábamos a la gente promedio porque vivían de engañarse. Mirábamos el mundo con ironía aunque en el fondo soñábamos con arreglarlo un poco. Hace dos años queríamos una vida entera juntos, un futuro con todos los juguetes. No publicábamos nuestro amor en ninguna parte porque no nos interesaba lo que pensaran de nosotros. Hoy ya no somos. Hoy ...

I'd rather.

Habría dado cualquier cosa por poder seguir haciéndome la estúpida. Hubiera preferido vivir en un estado ideal de mi mundo infantil en el que sencillamente yo podía vivir como la loca de la historia y nada, absolutamente nada me iba a pasar. Hubiera querido quedarme más tiempo a tu lado, hacer más berrinches, decir más idioteces, tragarme más lágrimas.  Hubiera preferido no madurar. No tener que darme cuenta que estoy muy vieja para este papelón de la niña caprichosa que sonríe sin saber lo que hace y no toma decisiones "por su propio bien" y no opina en foros sobre cosas de adultos, ni alza la mano para decir cosas importantes. Hubiera querido renunciar a todo ese mundo de maravillas y conocimientos, a tanta palabra elegante, a tanta crítica fundamentada, al buen gusto, a la autosuficiencia, a lanzar dichos populares cuando funcionan, a controlar cada espacio de mi vida, a pretender ser lo suficientemente sabia como para repartir consejos como si fueran pan, a saber que t...

Meh

Seguramente no hace falta aclarar que hace mucho no escribo ni una línea decente. Hace días tampoco leo una página. No quiero leer, no tengo ganas. Quisiera escribir, pero no estoy inspirada y ya he discurrido sobre lo infructuoso que resulta escribir sin inspiración. Se me acaba de cumplir uno de los sueños de mi vida, casi me da un paro cardiáco de la emoción y sin embargo no estoy inspirada. Definitivamente las cosas nunca suceden como uno espera.

Otro teaser

Antes muerta que abandonar la ficción.  "En ese instante, justo antes de ponerme como un tomate, soltar al chico y salir corriendo, al mirarlo a los ojos, fue como si acabara de encontrar a alguien que llevara mucho tiempo buscando entre una multitud. Una especie de alivio mezclado con temor y a continuación la sorpresa de saber que en realidad yo no lo estaba buscando. Que había recorrido en vano espacios plagados de muchedumbre en busca de alguien, y al verlo, había sabido que era él y solo a él a quién yo había estado buscando. Nos habiamos encontrado. O él me había encontrado a mí o yo lo había encontrado a él; lo que importaba era que, justo en ese momento, nos habíamos encontrado."

Patience

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No sé lo que es la paciencia. Nunca he sabido lo que es la dichosa paciencia. No puedo esperar para que me sucedan las cosas, pero hay cosas que simplemente no puedo hacer que sucedan, entonces tengo que esperar. No puedo esperar, no puedo. ¿Ya dije que no sé lo que es la paciencia? No puedo meterme a facebook y ver todas las fotos de sus viajes, grados, matrimonios, aventuras, risas, etc. Sí, en este momento soy una criatura sumamente envidiosa y quejetas. Déjenme hacer mi berrinche de niña de 5 años sobre por qué yo no puedo tener el juguete que tiene la niña de al lado. Porque la vida no me lo quiere dar, por lo menos no todavía. No estoy preparada para ese juguete, al parecer y entre más ruego y pataleo para que me lo den, más lejos parece. Entonces, cuando por fin me canse de la pataleta, voy a seguir jugando con mi muñeca, que no está mal, es muy bonita, me entretendré y luego, en un desliz, voy a volver a mirar a la de al lado y vuelve y juega la pataleta. Que no la mire enton...

Sixteen

Tengo 16 años. Estoy llorando en mi cama dándole replay a una canción que me acuerda de alguien que no me quiere. Me siento miserable porque no me quiere como yo quiero. Quiero seguir haciendo la misma pataleta en la oscuridad porque las cosas simplemente no me salen. La vida me aburre. Me aburre tener 16 y pasarmela en este plan. Reírme en el colegio y llorar en la casa. Tengo un cajoncito lleno de secretos en el que están mis primeros escritos. Son cosas macabras. Quiero morirme. Quiero morirme porque tú no me quieres, porque no debo ser suficientemente buena, porque me aburre esto de aspirar a crecer, reproducirme y sentarme en una oficina todos los santos días de mi vida hasta que me muera y algún ser superior pueda decirme que nada valió la pena. ¿por qué habrías de quererme? Me duele la cabeza de tanto llorar. Se acabó la canción. Replay. Quiero seguir acordándome de ti, pensar que tal vez sí me quieres un poquito. Mi celular monofónico y monocromático se ilumina. Me mandas un m...

A quien interese.

Mensaje rápido de tipo personal pero no autoafirmativo. O tal vez un poco, no sé. No voy a decir que estoy bien o mal o que me duele o que no. Hace rato me parece que estoy de espectadora en esta vida loca que va transcurriendo entre mis lecturas y los botones de una cámara que, como cosa rara, me da miedo tocar. Mañana será otro día. Mañana será otro año más en este exquisito laberinto que me impele todas los días a moverme, en busca de qué, no sé, pero lo importante es estar en movimiento constante, espantar aquellas moscas que de vez en cuando se filtran por mi ventana y pretenden atacarme. Todos sabemos que la dicha nunca es constante, pero extrañar y recordar es parte de mi oficio permanente. Creo que mis personajes no me quieren mucho últimamente. No les contesto el teléfono, no les devuelvo los mensajes, no tengo tiempo. El poco que tengo lo dedico a evadirme en pensamientos infructuosos, discusiones obsesivas y ficciones regaladas por la televisión. Niñas, no se preocupen. Sabe...

Humo

A ti: porque te lo debía. Aspiro profundamente. Fernanda me dice que lo retenga, pero no puedo. El humo me quema la garganta. Toso fuertemente y ella se ríe de mí. Es su turno: aspira con menos exageración que yo, retiene el humo un momento y luego lo bota. Repito el procedimiento tratando de imitarla. Después de 4 o 5 aspiradas empiezo a sentirme rara. Un calor repentino me incendia las manos. Me las miro como si acabara de descubrirlas. —¿Qué tal? — pregunta Fernanda en algún lugar de mi cabeza. La miro. De alguna forma ha viajado en segundos a 20 centímetros de mi cara. Sonreímos como niñitas traviesas. El ruido de unas llaves en la puerta nos saca de ese ensimismamiento silencioso. —Mierda, mi hermano — dice Fernanda saltando de la cama. Una fuerza poderosa me agarra de la mano y me arrastra por el pasillo. Suena un portazo y todo queda oscuro. —No veo nada— digo al son de una epifanía. Suena un clic que nos teletransporta al baño. Fernanda jadea y con el dedo me hace la seña unive...

Extracto del diario "emo y suicida"

El diario emo y suicida (el nombre no fue idea mía), fue una serie de escritos llevados a cabo entre diciembre del 2008 y junio del 2009 por Adelaida, Carolina y mi persona, debido a que Adelaida estaba en Bostón haciendo un curso de inglés por esa época. Anoto que en ese momento las tres teníamos 17 años.  Sabía que llegaría el momento de mostrarles alguno de mis recuerdos de una época en la que a pesar de que éramos más inteligentes que el resto, secretamente hacíamos referencias a bestsellers adolescentes (mea culpa) a nuestras altamente intrascendentes aventuras en "el mundo" y a nuestra inacabable ingenuidad, especialmente la de Carolina (aún no habíamos entrado a la universidad). Esto, precisamente, lo escribió ella y yo lo publico aquí porque siempre que lo leo me río y porque me parecía que de las tres ella era la más ingeniosa para escribir estos diarios.  Diciembre 16 de 2008  Querido diario emo y suicida: por lo que escribió   ade creo...