Happy End
Uno no sabe si reírse o llorar. Si sentirse abrumado, dichoso, satisfecho o melancólico, si mirar por la ventana o salir a repartir abrazos a desconocidos, si escarbar en los recuerdos o inventar metáforas para conjurarlos, si estar agradecido por las cosas que han llegado y se han ido, o estar ansioso por las que vendrán, si vivir el presente o soñar con el futuro, si ver el panorama en su conjunto o sumirse en los detalles. Uno no sabe si salir corriendo o quedarse sentado, si levantar el teléfono y hacer una llamada o redactar una nota para sí mismo, si quedarse con lo viejo o tal vez ya sea hora de buscar algo nuevo. Uno no sabe si le duele algo en el cuerpo o simplemente es que no está acostumbrado a sentirse tan tranquilo, si callar un nombre o mencionarlo en voz alta porque la diferencia puede ser abismal, si escoger una cosa o la otra aún cuando ambas le gustan. Uno no sabe si seguir el libro en orden o saltarse a la parte emocionante. Uno no sabe si reír o llorar. O hac...