Tres puntos suspensivos
No quiero que me duela. Pero sé que me va a doler. Y mucho. Me da miedo morirme por hacer esto, aunque suene absurdo, aunque me hayan asegurado que si sigo las instrucciones todo debe ir bien. Igual me da miedo, al final de cuentas voy a suprimir algo que hace parte de mí, que tengo pegado, que me está creciendo por dentro, eso me suena feo, peligroso. Ya pregunté, me dijeron que sí duele, que tome acetaminofen, que me quede en la casa, que tenga a alguien cerca por si cualquier cosa. Cada cosa que hago me hace pensar en todo esto, en cuantos días me quedan, en cuantas horas. Reviso mentalmente cada paso: tengo que tomarme las dos pastillas a la misma hora en dos días. La segunda es la que va a provocar el sangrado fuerte, que se supone que no me debe durar más de unas dos o tres horas, de lo contrario, es una hemorragia y ahí quedo. Bueno, no necesariamente, tendría que correr al hospital para salvarme, pero uno nunca sabe. Hay que considerar todas las posibilidades. Aborto es una ...