Carta a un hijo no concebido
Querido Tomás o Simón o como sea que tu papá y yo decidiéramos llamarte. He pensado mucho en ti últimamente. Cuando estoy deprimida pienso en lo mucho que me gustaría conocerte, saber que cara tendrás, que cosas graciosas harás y que tanto te parecerás a mí. Lo siento, es maña humana esa de querer perpetuar un poco la propia imagen en otra persona. Sabes que una de mis imágenes favoritas es la de aquella vez en la que te ensuciarás toda la cara comiendo nutella cuando yo no te esté mirando, casi alcanzo a imaginarme el amor tan inmenso que una madre podría llegar a sentir por su hijo. Lamentablemente, así como mucho me gustaría conocerte y enseñarte la belleza de este mundo, me temo que mis clases de teología y sociedad me han dejado bastante triste. Hijo, no sé si puedas verlo desde donde estés, pero este mundo está vuelto nada y al parecer todavía no hemos ni caído en cuenta de que debemos hacer algo para arreglarlo, así que he tomado la determinación de que hasta que no vea un poco ...