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Mostrando entradas de marzo, 2011

Carta a un hijo no concebido

Querido Tomás o Simón o como sea que tu papá y yo decidiéramos llamarte. He pensado mucho en ti últimamente. Cuando estoy deprimida pienso en lo mucho que me gustaría conocerte, saber que cara tendrás, que cosas graciosas harás y que tanto te parecerás a mí. Lo siento, es maña humana esa de querer perpetuar un poco la propia imagen en otra persona. Sabes que una de mis imágenes favoritas es la de aquella vez en la que te ensuciarás toda la cara comiendo nutella cuando yo no te esté mirando, casi alcanzo a imaginarme el amor tan inmenso que una madre podría llegar a sentir por su hijo. Lamentablemente, así como mucho me gustaría conocerte y enseñarte la belleza de este mundo, me temo que mis clases de teología y sociedad me han dejado bastante triste. Hijo, no sé si puedas verlo desde donde estés, pero este mundo está vuelto nada y al parecer todavía no hemos ni caído en cuenta de que debemos hacer algo para arreglarlo, así que he tomado la determinación de que hasta que no vea un poco ...

A esa edad

Lo normal a esa edad era ir a fiestas. De quince, pre-prom (porque todavía estábamos muy chiquitas para pensar en proms) de salón comunal, cumpleaños de salón comunal... sí, creo que la de salón comunal era muy popular. Yo casi no iba a ese tipo de fiestas porque me aburría mucho, por un lado y porque no tenía quien me recogiera, por el otro. La psicología de las fiestas de salón comunal era más bien tonta. Consistía en pasar la mayor parte de la noche afuera del dichoso salón comunal hablando con tus amigas obviamente de tipos, mientras muy probablemente los sujetos de la conversación estaban sentados en una banquita a tres metros de tu grupito de amigas con una botella de alcohol que God Knows como consiguieron o fumándose un cigarrillo, haciéndose los grandes y mandándote miradas indirectas que provocaban más comentarios en el corrillo de amigas. Oigan, adentro hay música ¿por qué no nos entramos? porque no queremos. Queremos quedarnos aquí jugando este juego pendejo con los mucha...

Fría y Lucida, como una piedra pulida.

¿Por qué será que la gente a mí siempre me considera algún tipo de roca emocional? Todos creen que tienen que encargarme a la gente, para que yo los ayude a evitar derrumbarse.... miren, la verdad no me gusta de a mucho que me encarguen gente, es decir, ¿por qué la gente cree que tiene que decirme a mí que me encargue de fulanito? Yo me encargo de la gente si siento que quiero hacerlo, con cosas pequeñas y eso, y no me gusta que la gente me esté diciendo.. bueno sí, en otras palabras lo que tengo que hacer. Eso por un lado y por el otro, no estoy en condiciones de encargarme de gente en este momento. Me siento la cosa más vacia que exista, y puedo ser muy fría y lúcida con respecto a los asuntos de los demás, pero no los míos propios. Asi que si alguien necesita un consejo medio bien frio y asquerosamente lúcido, pregunteme, de lo contrario, si necesita abrazos o besos o palamaditas en la espalda, busque otra persona por favor, porque yo misma estoy buscando alguna clase de afecto lib...