Esa curiosa sensación de quemarse por dentro

Y entonces nos vamos a sentar acá a tratar de no decirnos mentiras. A callarnos tanto años que llevamos encima. A escupirnos sin abrir la boca. A jugar a la hipocresía. A desviar las miradas para que nadie se de cuenta cómo nos arden los celos en las entrañas y cómo queremos gritar "¡jueputa!" y romper esa botella y amenazarnos con miradas lastimeras (porque la lástima duele más que el odio) y tirar bien lejos esta mesa... y destruirnos y destruir cada cosa que nos hace parecer perfectos e ignorantes. 
Así que lo único que vamos a hacer es sentarnos aquí, a brindar, a contar anécdotas sin moraleja, a reír exageradamente, a deformar miserablemente el pasado y suprimir con cuidado cada tú, cada mirada directa. Nos vamos a sentar ante esta mesa a fingir que no nos importa habernos negado la posiblilidad de quemarnos juntos. Sobretodo, vamos a tratar de no decirnos mentiras. Porque con toda esta farsa tenemos de sobra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Montañita

Humo

La dicha de haberse quedado