Perfecto, todo y nada
Ayer quería todo. Y todo iba a ser porque yo lo había planeado, porque estaba segura de que me iba a salir perfecto. Ayer tenía invitados exclusivos, ponqué perfecto, vestido hermoso, música, comida, flores, todo. Lo tenía todo. Y me pase todo el día contándole a todo el mundo como era absolutamente perfecto todo lo que yo tenía. Y hablaba con seguridad de lo perfecto que me iba a salir todo, porque había sido la más de buenas. Había sido suertuda con las flores, con el sitio, con todo. No me había tocado pelear nada, cada cosa iba encajando perfecto. Azucena me llamaba cada cinco minutos para decirme que cada cosa estaba en su lugar, que en efecto, todo sería como lo habíamos planeado. Y yo le creí porque ella es la indicada para esas cosas, porque cuando ella le ayuda a uno no hay forma de que un evento salga mal. Ayer todo el mundo me gritaba desde el otro lado de la plaza por mi apellido y yo volteaba y hacía señas positivas con ambos pulgares y en un momento casi grito “fuck yes”...