Informe sobre mi vida.

Este semestre empezó bien. Yo quería hacer las cosas, quería estudiar. Luego llegó semana de receso en la última semana de septiembre y algo pasó. ¿Qué? no sé. Algo. Fue como si se me hubiera desconectado un cable. No quería hacer nada. NADA. No podía concentrarme. Me levantaba, me bañaba, iba a clase, tomaba apuntes de lo que podía extraer, comía y me iba a mi casa a prender el computador y ver el tiempo consumirse en mi desgane. Parecía una rebeldía de esas que le entraban a uno en el colegio. "No voy a hacer nada". Lo mío nunca ha sido la rebeldía en ese sentido. Siempre me he dedicado a mis tareas, a mis lecturas a mis cosas, a sacarme 4.5 a más no poder. "Qué me pasa?" Una angustia cósmico profesional, tal vez. Tendría sentido, el otro semestre tengo que hacer la tesis y luego la práctica y luego el cartón y luego... y luego? qué quiere hacer luego Alejandra? ya no van a haber más tareas, ni más fotocopias ni más 4.5. Qué quieres hacer? Se me fue el último mes y medio en ese berrinche. Encima me sacaron de mi confort zone. "No me da bola porque no soy suficiente". ¿De verdad, Alejandra? ¿te vas a poner con ese cuento? Empezó la autocompasión y los pucheros en el espejo. Me empieza a llegar información: autoconomiento, energía, amor propio radical, liberación, emociones, meditación, eclipses. Esto no puede ser gratis. Y una parte de mí solo quería volver a mi old self y que se me pasara esa pendejada. "Esta no soy yo", "I'm going through a phase", me decía.
Ahora me parece que realmente no estaba atravesando una etapa sino que me estaba -o me estoy- despertando de una. De una etapa de casi 5 años de hacerme en el puesto del frente garbateando en un cuaderno sin sentido, sin preguntarme qué iba a hacer con mi vida o por qué me importaba tanto lo que pensaran los demás, o por qué invertía tanto tiempo en aislarme del mundo para creerme el cuento de que este no me iba a aceptar. De que ellos, los demás, no me iban a considerar una de las suyas y hasta que yo no lograra encajar en su mundo, en su pequeña concepción del universo no iba a ser feliz. Me cansé de esa etapa de tratar de ser alguien que no soy, de ni siquiera saber bien quién soy. De esperar pacientemente la aprobación de esa cosa llamada sociedad, que no sé a qué horas ni con qué autoridad dictó las reglas de la vida. Me cansé de autocompadecerme y de andar comparándome con todo el mundo. Me cansé. No sé bien a dónde voy. Camino un poco sin rumbo. Oigo música todo el día. No quiero silencio. Mi cabeza da vueltas a esto todo el día. Todo el día. Estoy viva, estoy despierta, estoy despierta, estoy viva. ¿Qué significa eso? Mejor no nos metamos por ese lado. Soy una montaña rusa de emociones. Un instante me anima, me empuja, me enciende, me dice que escriba esto. El siguiente me minimiza, me hace sentir ridícula. Y eso no es bueno, ni malo, simplemente es. No estoy deprimida, estoy incómoda. ¿Quién no lo estaría cuándo comienzan a desenterrarse tantas cosas, cuando la realidad como la conocen comienza a desmoronarse, a expandirse? 
Lo único cierto es que algo está cambiando de forma irreversible.

pd: perdón por el título tan escueto, no quería ilusionarlos con que esto fuera una buena ficción. 

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