No vas a recordarlo todo
Se me han ido olvidado las cosas que sabía de ti. Se me han resbalado de la cabeza tantos datos que guardaba de ti, Arturo, que ya no estoy segura de si te conozco como solía hacerlo. No sé en qué parte del cerebro se van acumulando tantos detalles de la persona que uno ama cuando la ama. Es como si se creara un cajón con el nombre de esa persona y uno empezara a anotar ahí cosas como "El día que conoció el mar salió corriendo porque le dieron miedo las olas" o "jamás admitiría en voz alta que le gusta Bridget Jones". Ahí va todo. Desde cuántas cucharas de azúcar van en su café, hasta cuál es su hermano favorito, cuáles son sus pequeñas neurosis o en qué parte tiene esos lunares que solo unos cuántos conocen. El cajón es útil, importante, vital. La información que guardas ahí es lo que hace que la tusa sea tan espantosa. Cualquier cosa puede provocar una relación elemental con uno de los datos que albergas del ser amado. Años después, el cajón con t...