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Mostrando entradas de septiembre, 2015

Conclusiones viajeras 1: La potencia

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* Mezquita Azul. Estambul, Turquía. Soy afortunada. De hecho, soy una de las personas más afortunadas que conozco y podría quedarme mucho tiempo explicando por qué lo soy, pero por ahora, solo voy a hablar de una posibilidad que tuve hace poco (y que vuelvo a tener en unos días): viajar. He tenido la fortuna de ver lugares muy lejanos. De apreciar un pedacito de sus olores, de su gente, de su comida, sus monumentos, casas, calles, de aprender historia, geografía, política, economía y hasta sociología recorriéndolos. Viajar es uno de los placeres más maravillosos y enriquecedores que existen, y fuera de eso un lujo. Por eso me considero tan afortunada.  He visto tantas catedrales que ya no podría distinguir el interior de todas, a excepción tal vez de las más famosas. He visto tantas torres y edificios altísimos que me han obligado a alzar por completo la mirada para tratar de abarcarlo y siempre aparece el mismo pensamiento en mi cabeza: alguien tuvo que llegar...