El chivo expiatorio del caso Colmenares
En mi casa, como en miles de hogares colombianos, no se han perdido ni una coma del caso Colmenares, que no voy a resumir porque todo paisano que me lea, debe saber a qué me refiero. Mis tías se llaman cada que hay audiencia, llaman a mi hermana a preguntar qué quiere decir esto o lo otro y en cada reunión familiar, termina saliendo otra vez el tema. ¿Qué habrá pasado? ¿será que lo mató Carlos Cardenas? ¿Qué tiene que ver Laura Moreno y Jessy Quintero? ¿Por qué es tan raro todo? ¿Por qué las evidencias no concuerdan con los testimonios? etc. Lo mismo que se pregunta medio país. Claro, que la curiosidad ante un caso tan misterioso y tan renombrado (porque ya cubre una gran parte de de la agenda pública) es perfectamente normal, lo es. El problema comienza cuando los medios de comunicación se han encargado de tomar la facultad de juzgar dentro del caso y por supuesto, de brindarle al espectador la facultad de JUZGAR. Mayores informes esta hermosa página de uno de los más grandes medio...