A Caro
Estaba atascada. Aletargada, adormilada, difuminada y atascada. Seguía sintiendo que me ahogaba; no era como si tuviera una bolsa en la cabeza y me ahogara de un modo dramático e irremediable, sino como si poco a poco aquellos que me rodeaban se fueran guardando un poco de mi porción de aire en sus bolsillos y creían que yo no me daba cuenta. Tal vez no lo había notado pero uno termina por entender cuando las cosas no funcionan del todo bien. Al principio creí que era taquicardia, pero luego al llevarme dos dedos a la carótida me di cuenta que era todo lo contrario: mi corazón no estaba latiendo mas rápido sino mas despacio, se estaba cansando, estaba olvidando como debía funcionar. Un par de lagrimas escurrieron por mi rostro la primera vez que lo supe. Mi corazón estaba cansado. El mecanismo no funcionaba del todo bien. Ahí fue que me di cuenta que me estaba ahogando. Lentamente. - A ti que te pasa? Estás de un raro… - Nada, contesté sin mucho esfuerzo de hacerlo sonar veríd...