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Mostrando entradas de octubre, 2010

Notas al pie para un texto aún no escrito sobre mi infancia parte 4

5. Calle 74 No 26- 17, Barrio Alcazares. bueno... sobre mi infancia y adolescencia, porque esto va sobre una casa. Si, la casa en la que crecí. Hace más de cinco años no vivo allá, pero hace como quince días la vendimos finalmente a una familia. Por ende, me veo obligada a hacer una catarsis al respecto. Esa casa la construyo mi mamá con sus ahorros, la levantó de ceros. Nos pasamos a vivir ahí cuando yo tenía tres años y la verdad, no recuerdo ninguna casa antes de esa, mi uso de razón y mi memoria de mi propia vida comienzan ahí. En esa casa me pegaron correazos por no tomarme la avena caliente. Me regañaron por hacer daños y jugué todo lo que no está escrito. Porque mi hermana y yo teníamos un tercer piso para nosotras solas. El parque de juego perfecto para dos niñas. Ahí jugué a las barbies, a las casitas fantásticas construidas de muebles y cobijas por mi hermana, a que era pobre (si, pobre, imagínense, me encantaba ese juego... ¬¬), a la científica, a los superhéroes y a mi jueg...

Volando

A quien me prestó esta historia para que yo la contara (Perdón por la tardanza) Siempre pasa algo peculiar con los lugares. Son solo lugares hasta que algo importante sucede y se convierten en símbolos, te remiten a un sentimiento, a una persona o a un momento que hayas vivido en ellos. A mí por ejemplo, me pasó con una cafetería. Si, una cafetería cualquiera de la universidad, un punto de encuentro con mis amigos, donde me sentaba a comer o beber algo, a tomarme un respiro entre clases, a leer un poco o a ver la gente pasar. Era eso, solo una cafetería, hasta que apareció él. No tenía idea de quién era, ni cuál era su nombre ni que hacía allí. Pero sé que cuando apareció algo sucedió y sé que tampoco sé bien como describirlo. La realidad trepidaba, las paredes y el techo se iban desmoronando, la cafetería se deshacía y ya no era cafetería, era un lugar donde solo existíamos los dos… o bueno estaba él, un montón de gente más, y yo. Pero allí, solo yo podía ver las luces explotar en s...