All the cracks in the walls remind you of things we say
Hace
dos años me amabas con locura. Hace dos años era todo o nada, pero mejor todo
porque la nada no nos cabía en la cabeza. Hace dos años yo era la divina
maravilla del universo. Yo era la chispita que animaba todos tus días, la
poseedora del elixir que con un beso mejoraba un mal día, la merecedora de
mínimo 3 llamadas al día, solo porque querías escucharme. Hace dos años me
llevabas tatuada en el alma. Te gustaba mi pelo, mi voz, mi risa, mis
sándwiches de pollo y queso, mi familia, mi perro y la mayoría de mis amigos.
Las peleas no duraban más de 5 horas y terminaban con un sentido “me perdonas”
de parte de ambos. Criticábamos a la gente promedio porque vivían de engañarse.
Mirábamos el mundo con ironía aunque en el fondo soñábamos con arreglarlo un
poco. Hace dos años queríamos una vida entera juntos, un futuro con todos los
juguetes. No publicábamos nuestro amor en ninguna parte porque no nos
interesaba lo que pensaran de nosotros.
Hoy
ya no somos. Hoy solo te inventas cualquier excusa para ocultarme la verdad.
Prefieres salir a comer porque “no más sándwiches porfa”. Hablo demasiado duro,
hago chistes malos, me desafino. No bailas conmigo porque prefieres sacar a las
amigas de mis amigas. Ya no sabes qué quieres porque las cosas “son
complicadas”. Si dices “te quiero” una vez en el día es un milagro y si no me
contestas de mala gana me considero afortunada. Hoy publicas al mundo lo mucho
que te diviertes con el resto de la gente, te ríes de cosas que nunca te han
parecido graciosas, te pones de amable con gente que nunca te ha caído bien y
resultas defensor de causas que hasta ayer no sabías que existían. Hoy quieres
que el mundo te acepte como uno de ellos y a mí me vas a dejar de querer porque
yo no soy el tipo que ese pequeño mundo va a aceptar. Yo tengo demasiada vida adentro
y tú no. Soy demasiado apasionada, complicada, impaciente, sensible… soy
demasiado para ti.
Hace
dos años yo te quería, porque en ese entonces eras alguien real a quien el
tiempo no le había doblado las ideas. O tal vez solo tenías una compostura
digna de un oscar.
Es
increíble cómo el tiempo relativiza todo. Y nos otorga la suficiente claridad
para ver las cosas como son.
Comentarios
Publicar un comentario