Yesterday, tomorrow, today
(ush esta me encanta )
Jueves 30 de julio de 2009. 18. 23
write down all the things that you´d like to say
write down all the things that you´d like to change
write down all the places you´d like to stay
write down anything you want"
Yesterday,tomorrow, today. Stereophonics.
Esto no funciona, pensé. Guardé el libro que había sacado con la esperanza de entretener mi mente un rato. Desafortunadamente para mi, quedarme sola inicia una serie de discusiones morales que usualmente llegan al punto en el que me pregunto que carajos estoy haciendo donde sea que este y concluyo que estoy perdiendo el tiempo y debería ponerme a hacer algo útil. Por ende resolví remitirme a leer algo que me evitara el exhaustivo proceso de desesperanza. Pero no funciona. Levanto la mirada cada cinco segundos y no logro pasar del primer párrafo.
Tal vez escribir lo logré. Así que saco una hoja, un bolígrafo y espero. ¿Qué carajos escribo? Últimamente no ando inspirada. Escribiré lo que veo. Alzo la cara y recorro con mis ojos los ciento ochenta grados de giro que me permite dar mi cuello. Veo gente, palomas, más gente, más palomas. Huele a comida, a cigarrillo. La gente fuma como loca ¿sabes? Alzo la cara un poco más. El día está nublado; el cielo está decorado de un gris difuminado arruinándonos a todos la posibilidad de obtener un poco de calor solar. Tengo miedo, lo admito. Odio quedarme tanto tiempo sola con mis pensamientos en días como estos. Ya he pasado por esto. Solo un poco de paciencia y volverá la risa. Me conozco. Cuando hay cambios siempre me dan ganas de vomitar, nunca me sorprendo. Al menos no pierdo el sentido del humor en mis instantes de angustia. Se me ocurren unas cosas que carecen de sentido, huyo de mis verdaderos deseos y me invento unos nuevos, le busco utilidad a todo y al no encontrarla rápidamente concluyo que lo mejor seria irme, buscar un poco de sol, o meterme un crayón por la nariz. ¿Por qué no me hicieron más intrascendente? O menos trascendente para ciertas cosas yo que sé…
Odio, odio quedarme sola y con la mente desocupada. Nota mental: cargar algo entretenidísimo para la próxima.
Deje así. Ahora decido dedicarme a mirar al infinito tratando de no oír la molesta vocecita en mi cabeza. Me acomodo cual estatua pensante de Rodin apoyando la cara impertérrita en la mano derecha semicerrada en un puño. Empieza a hacer un viento descarado que trata de derribarme. Pero yo no me muevo. Soy estatua ¿recuerdas? Me pregunto si alguien pensará que lo soy; si una estatua pensante con el pelo revuelto sobre la cara se vera estéticamente bella. Al parecer logré quedarme tan quieta que se me estaban comenzando a entumecer las nalgas. Cambié de posición para recuperar la circulación de la sangre y suspiré. Siempre habrá algo que hacer, me dije. Lo único que no tiene solución es la muerte y para la soledad está la música.
Quise reírme de mi idiotez. Alabarme por mi maravillosa capacidad de inventar imágenes melancólicas, de esconderme en metáforas, de asustar a mis miedos cantando, de consumir mi tiempo en papel y lápiz, de concebir explicacione en términos totalmente disparejos.
Aplausos! Divina! No soy la más alta, o la más bella, la más notoria, la más filántropa o anormal. Pero así es suficiente.
Gracias
write down all the things that you´d like to change
write down all the places you´d like to stay
write down anything you want"
Yesterday,tomorrow, today. Stereophonics.
Esto no funciona, pensé. Guardé el libro que había sacado con la esperanza de entretener mi mente un rato. Desafortunadamente para mi, quedarme sola inicia una serie de discusiones morales que usualmente llegan al punto en el que me pregunto que carajos estoy haciendo donde sea que este y concluyo que estoy perdiendo el tiempo y debería ponerme a hacer algo útil. Por ende resolví remitirme a leer algo que me evitara el exhaustivo proceso de desesperanza. Pero no funciona. Levanto la mirada cada cinco segundos y no logro pasar del primer párrafo.
Tal vez escribir lo logré. Así que saco una hoja, un bolígrafo y espero. ¿Qué carajos escribo? Últimamente no ando inspirada. Escribiré lo que veo. Alzo la cara y recorro con mis ojos los ciento ochenta grados de giro que me permite dar mi cuello. Veo gente, palomas, más gente, más palomas. Huele a comida, a cigarrillo. La gente fuma como loca ¿sabes? Alzo la cara un poco más. El día está nublado; el cielo está decorado de un gris difuminado arruinándonos a todos la posibilidad de obtener un poco de calor solar. Tengo miedo, lo admito. Odio quedarme tanto tiempo sola con mis pensamientos en días como estos. Ya he pasado por esto. Solo un poco de paciencia y volverá la risa. Me conozco. Cuando hay cambios siempre me dan ganas de vomitar, nunca me sorprendo. Al menos no pierdo el sentido del humor en mis instantes de angustia. Se me ocurren unas cosas que carecen de sentido, huyo de mis verdaderos deseos y me invento unos nuevos, le busco utilidad a todo y al no encontrarla rápidamente concluyo que lo mejor seria irme, buscar un poco de sol, o meterme un crayón por la nariz. ¿Por qué no me hicieron más intrascendente? O menos trascendente para ciertas cosas yo que sé…
Odio, odio quedarme sola y con la mente desocupada. Nota mental: cargar algo entretenidísimo para la próxima.
Deje así. Ahora decido dedicarme a mirar al infinito tratando de no oír la molesta vocecita en mi cabeza. Me acomodo cual estatua pensante de Rodin apoyando la cara impertérrita en la mano derecha semicerrada en un puño. Empieza a hacer un viento descarado que trata de derribarme. Pero yo no me muevo. Soy estatua ¿recuerdas? Me pregunto si alguien pensará que lo soy; si una estatua pensante con el pelo revuelto sobre la cara se vera estéticamente bella. Al parecer logré quedarme tan quieta que se me estaban comenzando a entumecer las nalgas. Cambié de posición para recuperar la circulación de la sangre y suspiré. Siempre habrá algo que hacer, me dije. Lo único que no tiene solución es la muerte y para la soledad está la música.
Quise reírme de mi idiotez. Alabarme por mi maravillosa capacidad de inventar imágenes melancólicas, de esconderme en metáforas, de asustar a mis miedos cantando, de consumir mi tiempo en papel y lápiz, de concebir explicacione en términos totalmente disparejos.
Aplausos! Divina! No soy la más alta, o la más bella, la más notoria, la más filántropa o anormal. Pero así es suficiente.
Gracias
Ni la más melancólica
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