A la musa

Domino 18 abril 2010, 13:10
Hace mucho que no te veo musa... hace rato que no vienes a mi.
El otro día viniste a buscarme, en medio de un dolor de cabeza. ¿Me necesitas?, preguntaste. Claro que te necesito, desde hace rato tengo un nudo de cosas que necesito desenmarañar y poner en el papel; que cruel eres, aparecer en este momento, contesté. Nos vemos luego, dijiste, burlándote de mí, pues sabes que te necesito con urgencia. Apuesto que te ríes con ganas cuando agarro un esfero y lo presiono como si las palabras fueran a salir más fácil de él de ese modo, pero no ocurre nada, apenas se garabatean solas un par de débiles palabras. Pues bien musa, si esto es lo que quieres te imploraré que vengas.
Sé que estas por ahí, te presiento. Que el cocktail de anoche no fue lo suficientemente poderoso para hacer que me socorrieras con los sentidos alterados, pero si para que estuvieras pendiente de mi estado tras alguna pared. No sé que me ocurre musa... que todo estuvo muy divertido, que todo lo bueno se arremolinó en mi y mi cara se transformó en una sonrisa. Pero hoy siento que una suma poderosa de fibritas en mi cuerpo está en huelga y no quiere trabajar. Se están quejando de que no ha habido catarsis... ¿Que pasó con la musa? no se que decirles. Está como ocupada, o de malgenio o esperando que se acumulen una serie de desesperos para escribir algo bueno. Entonces ya no suspiro en 4 tiempos sino en 8 y la impaciencia con nombre y apellido me invade el alma. Pero ¿de donde surge todo esto? ¿por qué esta ansiedad, estas ganas de destruir, tan silenciosas, como un asesino con una jeringa de cianuro escondida en el bolsillo?. Entonces recordé, que se cumple un ciclo de un tiempo en el que quise llorar con todas mis fuerza, porque me rompió el corazón y no sé que más pendejadas. Pero eso ya sucedió, ya lo superé, ya no me duele... Es que el cuerpo se acuerda. Claro, es eso... Se esta acordando de todo lo que sucedió y del malestar. ¿Como lo combatimos? De la misma manera de siempre, me da risa la falta de creatividad de mi cuerpo para lidiar con la ansiedad, aunque, pesándolo bien, es un poco más creativa a ratos que la del resto de los mortales.
¿Estas por ahí musa? Por favor dale una sacudidita a mi alma que la tengo toda llena de humo negro, como el de los buses viejos de la ciudad. Y a duras penas puedo respirar.

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