Querido Diario...
El día hoy ha estado muy gris. Así que francamente ni me quité la piyama. Te voy a contar lo que pasó el sabado.
Fuimos al cumpleaños de David y comímos tiramisú. Allá nos reunimos con mi familia, hubo fotos, mi primo me pidió que cantara y yo, aunque admito que me dan pereza esas interpretaciones familiares, lo complací. Tras el agasajo, volvimos a la casa, me cambié, me arreglé para salir y Caro pasó por mí.
En la ochenta y cuatro nos encontramos con Nathy Chacón a quien hace mucho no veía (era compañera del cole) y con Ade. Inicialmente íbamos a entrar a un sitio llamado Porompompero, nombre que pasamos un rato discutiendo, especialmente su dificultad para pronunciar, aun más en un estado elevado de embriaguez. Según entiendo, los nombres de los bares y discotecas deben ser cortos y sonoros para facilitar la memorización, es casi lógico. Por qué llamaron a este sitio así, no lo sé, pero ya saben lo que opino.
Volviendo al itinerario, el plan inicial era entrar ese sitio (hasta volverlo a escribir es muy largo) porque era el cumpleaños de una amigo de Nathy. Como típica rumba en la 82, el plan inicial casi NUNCA se cumple. Así que cuando íbamos a entrar nosotras, Caro, la experta dijo: "esperemos mejor a q entren ellos primero porque de pronto les da por cambiar de plan y nosotras no nos enteramos". Así hicimos y oh sorpresa, Los amigos del muchachos cambiaron de opinión porque aparentemente para entrar al sitio P teníamos que estar en una lista en la cual -por supuesto- no estábamos. Finalmente entramos a Trio. Bailamos un rato y mientras tanto, observábamos el rápido proceso de degenere del cumpleañero amigo de Nathy. Cuando ya ni siquiera miraba a ningún sitio, temíamos que en cualquier momento vomitara en plena pista de baile.
En un momento me fui y cuando regresé, el muchacho estaba sentado en una de las sillas del sitio, mirando al piso. Volteé a otro lugar y cuando regresé la mirada al convaleciente, estaba explayando su vomito color café, sobre el suelo blanco. Claro, inmediatamente se abrió un circulo alrededor del penoso incidente y mis amigas y yo resolvimos apartarnos a otro punto antes de que llegara el olor. Estuvimos bailando en circulito, mucho tiempo.
En un momento llegó un supuesto español bastante mayor -para nosotras- y trató de sacar a Ade a bailar, peor ella se rehusó usando el argumento de que su novia se molestaría mucho. Luego apareció el random, un tipo solitario que empezó a bailar en nuestro circulito. Ante su reacción de integrarse sin pedir permiso, respondimos con elocuentes miradas de "¿a este que le pasa?". Al rato se cansó y se fue. En esas nos entramos que el amigo de Nathy y el resto del grupo estaban a fuera en la calle, tratando de internar al borracho, que para ese momento parecía sencillamente no reaccionar, en un taxi para llevarlo a casa.
Como nos quedamos solas en el sitio y ya cansadas de bailar, nos sentamos en unas sillitas a ver la vida pasar, o mas bien a gozar del bochornoso show que estaban ofreciendo un par de niñas en estado de embriaguez. Se la pasaban gritando, abrazándose y dando tumbos. Era una escena de esas que denigran el genero femenino y de las cuales se pueden encontrar muchas en esa zona entre las 10 y las 3 de la mañana. Cada que gritaban Ade respondía con un sonoro “¡quinceañeras!” y yo solo alzaba los ojos.
Al rato llegaron los muchachos que se habían sentado en esas sillas en primer lugar y comenzaron a hablarnos. Nos aburrimos, nos fuimos a otro sitio, bailamos con pocas ganas, ya queríamos irnos. La mamá de Caro nos recogió temprano y todo terminó. Al menos me reí un poco.
El domingo no hubo nada raro, me quedé en la casa, aspirando polvo por esta vez el turno de la organización de cuarto le tocó a mi hermana. Comimos pollo de surtidora de aves, que me remonta a mi no lejana infancia, luego les cuento porque.
Ayer por la mañana fui con mi papá y mi hermana al centro para actualizar uestra formula óptica, pues somos casi ciegas de herencia (gracias padres!). Dejamos allá nuestros anteojos así q por lo menos hasta el viernes, tendremos que usar nuestros lentes de contacto. Mi hermana se alegró porque la formula solo le aumentó .25 en un ojo, así que si el otro año se le “estanca” la miopía, podrá operarse. Yo por mi parte tengo que esperar por los menos otros tres o cuatro años. No es tanto considerando que llevo más de 10 años con gafas.
Fuimos al cumpleaños de David y comímos tiramisú. Allá nos reunimos con mi familia, hubo fotos, mi primo me pidió que cantara y yo, aunque admito que me dan pereza esas interpretaciones familiares, lo complací. Tras el agasajo, volvimos a la casa, me cambié, me arreglé para salir y Caro pasó por mí.
En la ochenta y cuatro nos encontramos con Nathy Chacón a quien hace mucho no veía (era compañera del cole) y con Ade. Inicialmente íbamos a entrar a un sitio llamado Porompompero, nombre que pasamos un rato discutiendo, especialmente su dificultad para pronunciar, aun más en un estado elevado de embriaguez. Según entiendo, los nombres de los bares y discotecas deben ser cortos y sonoros para facilitar la memorización, es casi lógico. Por qué llamaron a este sitio así, no lo sé, pero ya saben lo que opino.
Volviendo al itinerario, el plan inicial era entrar ese sitio (hasta volverlo a escribir es muy largo) porque era el cumpleaños de una amigo de Nathy. Como típica rumba en la 82, el plan inicial casi NUNCA se cumple. Así que cuando íbamos a entrar nosotras, Caro, la experta dijo: "esperemos mejor a q entren ellos primero porque de pronto les da por cambiar de plan y nosotras no nos enteramos". Así hicimos y oh sorpresa, Los amigos del muchachos cambiaron de opinión porque aparentemente para entrar al sitio P teníamos que estar en una lista en la cual -por supuesto- no estábamos. Finalmente entramos a Trio. Bailamos un rato y mientras tanto, observábamos el rápido proceso de degenere del cumpleañero amigo de Nathy. Cuando ya ni siquiera miraba a ningún sitio, temíamos que en cualquier momento vomitara en plena pista de baile.
En un momento me fui y cuando regresé, el muchacho estaba sentado en una de las sillas del sitio, mirando al piso. Volteé a otro lugar y cuando regresé la mirada al convaleciente, estaba explayando su vomito color café, sobre el suelo blanco. Claro, inmediatamente se abrió un circulo alrededor del penoso incidente y mis amigas y yo resolvimos apartarnos a otro punto antes de que llegara el olor. Estuvimos bailando en circulito, mucho tiempo.
En un momento llegó un supuesto español bastante mayor -para nosotras- y trató de sacar a Ade a bailar, peor ella se rehusó usando el argumento de que su novia se molestaría mucho. Luego apareció el random, un tipo solitario que empezó a bailar en nuestro circulito. Ante su reacción de integrarse sin pedir permiso, respondimos con elocuentes miradas de "¿a este que le pasa?". Al rato se cansó y se fue. En esas nos entramos que el amigo de Nathy y el resto del grupo estaban a fuera en la calle, tratando de internar al borracho, que para ese momento parecía sencillamente no reaccionar, en un taxi para llevarlo a casa.
Como nos quedamos solas en el sitio y ya cansadas de bailar, nos sentamos en unas sillitas a ver la vida pasar, o mas bien a gozar del bochornoso show que estaban ofreciendo un par de niñas en estado de embriaguez. Se la pasaban gritando, abrazándose y dando tumbos. Era una escena de esas que denigran el genero femenino y de las cuales se pueden encontrar muchas en esa zona entre las 10 y las 3 de la mañana. Cada que gritaban Ade respondía con un sonoro “¡quinceañeras!” y yo solo alzaba los ojos.
Al rato llegaron los muchachos que se habían sentado en esas sillas en primer lugar y comenzaron a hablarnos. Nos aburrimos, nos fuimos a otro sitio, bailamos con pocas ganas, ya queríamos irnos. La mamá de Caro nos recogió temprano y todo terminó. Al menos me reí un poco.
El domingo no hubo nada raro, me quedé en la casa, aspirando polvo por esta vez el turno de la organización de cuarto le tocó a mi hermana. Comimos pollo de surtidora de aves, que me remonta a mi no lejana infancia, luego les cuento porque.
Ayer por la mañana fui con mi papá y mi hermana al centro para actualizar uestra formula óptica, pues somos casi ciegas de herencia (gracias padres!). Dejamos allá nuestros anteojos así q por lo menos hasta el viernes, tendremos que usar nuestros lentes de contacto. Mi hermana se alegró porque la formula solo le aumentó .25 en un ojo, así que si el otro año se le “estanca” la miopía, podrá operarse. Yo por mi parte tengo que esperar por los menos otros tres o cuatro años. No es tanto considerando que llevo más de 10 años con gafas.
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