Pantuflas de Cielo

Si hubiera sabido antes que esta sería una de sus poses favoritas, seguramente no la habría llamado Cielo sino Pantufla. Díganme si ustedes al verla no recuerdan esas pantuflas con muñequitos que usábamos cuando éramos niños. Yo por ejemplo, recuerdo que mi hermana y yo tuvimos unas de Bugs Bunny: (vaya ironía, un conejo), eran grises y tenían la cara del dientudo animal sobresaliendo en la punta. Nosotras, adorábamos aquellas pantuflas, al punto de cuando la suela se les peleaba de tal manera que podíamos sentir el frio suelo con nuestros pies, le pedíamos a mi papá que las arreglara y el, les colocaba tres capas de esparadrapo para tapar los huecos. Así hicimos varias veces, hasta que las famosas pantuflas no aguantaron más esparadrapo y tuvimos que deshacernos de ellas.
Creo que esas fueron mis ultimas pantuflas de muñequito, pero ahora tengo una pantufla de conejito. A este raro espécimen, le encanta pasar las noches en el alfeizar de la ventana, buscando no sé que cosa en el horizonte o tal vez empapándose de la lluvia que cae. Tiene dos años y medio, mi pequeña Cielo y que consentida es, porque aparte de mi hermana y yo, mi tía Diana, su esposo y mi primo también le han dado su buena dosis de mimos. Cuando nos fuimos para China, la dejamos en la casa de ellos, pues tienen jardín donde ella podría jugar y vía mail nos enteramos que aunque tuvo una etapa de pasársela en el jardín, prefirió esconderse en la cama de mis tíos, de donde era toda una odisea sacarla. Ella solita subía todos los escalones cuando nadie la veía y allá llegaba. En otra ocasión incluso, la encontraron en la cesta de la ropa sucia, que aunque pensaron era muy alta para ella, al perecer le pareció muy atractiva y saltó, con tan mala suerte que la tapa cayó sobre la cesta y no lograba salir. Claro, fue gracias al ruido que estaba haciendo -con las uñas me imagino- que llamó la atención de mi tío, quien la sacó de allí entre risas.
Te adoro Cielito! aunque a veces me hagas desastres en esa jaula...

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