Bitácora del retorno de Saturno parte I


Mientras Júpiter es el padre expansivo que cada diciembre llega a armar fiestas y comilonas, Saturno es el padre que llega en enero (rige Capricornio) a decir que ya estuvo bueno de excesos y que es momento de coger juicio, limpiar los desordenes de las fiestas y hacer dieta.

Del mismo modo, Júpiter es el padre generoso que cada doce años viene a darte fortuna, abundancia y bendiciones (por ponerlo de forma plana), mientras Saturno es el padre estricto que llega cada 29 años y medio a decirte que si quieres algo, vas a tener que ganártelo con esfuerzo y constancia.

En círculos no astrológicos, el primer retorno de Saturno corresponde a la "crisis de los 30" y se asocia, incluso, con el "club de los 27", pues resulta un periodo fundamental en la construcción del plan de vida de cada uno: es un momento en el que las personas comienzan a plantearse temas que tienen implicaciones en el largo plazo: sentar cabeza, casarse o no, tener hijos, establecer o cambiar una carrera, analizar metas alcanzadas hasta el momento, darle un giro a la vida... En resumidas cuentas, el primer retorno de Saturno es la transición última a la adultez, con todo lo que eso implica.

Es por eso que decidí hacer una bitácora de mi primer retorno de Saturno.
No es un diario, porque probablemente no van a surgir temas o reflexiones sobre este retorno todos los días de los próximos 3 años que dure, pero será una forma de consignar el proceso, mi proceso. Así que aquí va la primera entrada.

1. Disciplina.

El término disciplina y todo lo que se asocie a ella e implique constancia o la realización de una tarea de forma sostenida en el tiempo son cosas total y absolutamente saturninas. Saturno dice "sin disciplina no se logra nada". Y a mí esa palabra, en casi 29 años de vida, me ha costado bastante implementar. En parte porque "tiendo" (lo cual no implica que esto no pueda cambiar) a distraerme muy fácil, y en parte porque tiendo a dejarme llevar por impulsos que luego se desvanecen. Por supuesto, ser consciente de estos defectos me otorga la responsabilidad (otra palabra saturnina) de hacer algo al respecto. Pero el retorno se trata entre otras cosas de eso, de encontrar y establecer disciplina, así que este es un tema fundamental para mí ahora mismo.

Hay varias áreas en las que quisiera establecer disciplina y constancia: terminar los libros que empiezo, apagar el celular todas las noches una hora antes de irme a dormir (o antes), pasar menos tiempo en redes sociales, escribir más a menudo, consumir menos azúcar... Pero dado que creo que es mejor coger un problema a la vez, este año decidí comenzar con un hábito e ir incorporando los otros progresivamente. Ese primer hábito que escogí es el ejercicio. En el pasado he hecho ejercicio de manera continuada por periodos de varios meses, pero creo que no ha sido algo tan sostenido como yo quisiera. He pagado gimnasios y entrenadores en busca de motivadores externos (que funcionan, pero no hacen que el hábito nazca de adentro).

Este año, aprovechando la conjunción de Júpiter, Saturno, Plutón y el Sol en Capricornio (buena energía para la disciplina y el esfuerzo continuado), he comenzado a hacer ejercicio 5 veces por semana (porque esto es lo que funciona en mi cuerpo) y hasta el momento me he mantenido en ello (¡uju!).

Haciendo algo de investigación, he preguntado a personas que se consideran a sí mismas disciplinadas, cómo logran establecer la constancia en sus vidas. Dos de ellas coincidieron en algo que resuena mucho conmigo: "lo más importante es tener un objetivo claro, un objetivo que te ayude a apegarte a hacer eso que quieres con constancia. Tal vez tu objetivo es cómo te sientes cuando logras eso y esa emoción es la que te impulsa".

El segundo punto que considero clave en la construcción de disciplina es, por ejemplo en mi caso, establecer el hábito poco a poco. Es decir, tomar una meta pequeña e irla aumentando a medida que se va estableciendo el hábito. Al cerebro le cuesta digerir la idea de emprender tareas titánicas y es ahí cuando entra la voz pesimista que dice "no puedes correr 20 km en un día, no eres capaz". Pero si esa tarea se divide en partes más pequeñas (1 km el primer día, por ejemplo), es más fácil de asumir y tiene más probabilidades de ser algo sostenible, al menos para mí.

El tercer punto, que nació de un podcast de Tim Ferris y Brené Brown que escuché ayer, es que tratar de ser mejor, o en el caso de la disciplina, crear un hábito constante, no debe nacer del auto desprecio o de la idea de castigarse ("voy a correr porque estoy gorda y me odio"), sino precisamente, de la auto aceptación (voy a correr porque va a mejorar mi calidad de vida/ estado físico/me va a hacer feliz/ etc) y, digo yo, del amor. Porque lo que no nace del amor no funciona. Y esto incluye hacer sentadillas.

AGD

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