I miss you

"Magdalena, tírame un beso". Eso fue lo último que me dijo Roberto. Y yo no le tiré el bendito beso porque estaba demasiado ocupada riéndome como boba. Porque solo podía pensar en que lo amaba, en que me gustaba acostarme con él, en lo felices que éramos. Estaba demasiado ocupada caminando en una pequeña nube rosa. Entonces solo alcé la mano y me despedí. No le dije "bueno, Antonio", ni le sonreí, ni le mandé el beso, ni me giré para ver como me miraba. nada.
Lo de Magdalena y Antonio era un juego tonto que teníamos, de los nombres que nos habíamos dicho cuando nos habíamos conocido. La última vez que lo vi no le seguí el juego. Y sigo repasando ese último momento en mi cabeza como una película rayada que no quiero, ni puedo parar de ver. Quiero gritarme a mí misma que voltee, que corra a besarlo, que no lo deje ir, que no lo deje montarse en ese bus para su casa, que no lo pierda, que no puedo perderlo... no puedo...
Pero no puedo meterme ahí, no puedo cambiar la maldita realidad que me lo quitó. No puedo y eso me hace sentir espantosa. No logro entender cómo puede ser tan horrible todo esto, cómo es que ayer era la ilusa más feliz del planeta y ahora no puedo dejar de sentir un dolor así porque él ya no está. Por favor, alguien que me golpee en la cabeza, alguien que me diga que esto es una pesadilla. Alguien que me lo devuelva, que me diga que está en la casa, que ahorita me va a llamar a decirme chistes y luego cursilerías, que me va a llevar a comer helado... o no, díganme entonces que me odia, pero díganme que está bien, que está vivo, por favor.

Rob, siento que no puedo moverme, no puedo. Dicen que tengo que vestirme, que tengo que ir a tu funeral... dime que eso es mentira, por favor. Siento que me voy a volver loca, porque no sé como quitarme esto de encima, porque me duele todo y no he podido empezar a llorar. Dicen que estoy en shock, porque no he podido hablar en todo el día, pero tampoco he podido llorar, no puedo hacer nada, no puedo Rob, no puedo.
Me voy a acurrucar aquí en la cama, muy quieta. Seguro que cuando me despierte tú vas a estar aquí. Mejor despiértame tú, necesito verte ya.
Te amo,
Luciana.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Montañita

Humo

La dicha de haberse quedado