Carta a un hijo no concebido
Querido Tomás o Simón o como sea que tu papá y yo decidiéramos llamarte.
He pensado mucho en ti últimamente. Cuando estoy deprimida pienso en lo mucho que me gustaría conocerte, saber que cara tendrás, que cosas graciosas harás y que tanto te parecerás a mí. Lo siento, es maña humana esa de querer perpetuar un poco la propia imagen en otra persona. Sabes que una de mis imágenes favoritas es la de aquella vez en la que te ensuciarás toda la cara comiendo nutella cuando yo no te esté mirando, casi alcanzo a imaginarme el amor tan inmenso que una madre podría llegar a sentir por su hijo.
Lamentablemente, así como mucho me gustaría conocerte y enseñarte la belleza de este mundo, me temo que mis clases de teología y sociedad me han dejado bastante triste. Hijo, no sé si puedas verlo desde donde estés, pero este mundo está vuelto nada y al parecer todavía no hemos ni caído en cuenta de que debemos hacer algo para arreglarlo, así que he tomado la determinación de que hasta que no vea un poco más positivo el panorama, es decir, hasta que no considere yo, lo suficientemente poderosas las acciones encaminadas a mejorar todas estas situaciones, no vendrás a la tierra.
Lo siento. A mi también me entristece un poco esta decisión... realmente me causa curiosidad lo de la nutella, pero creo que te mereces ver cosas bonitas, tener aire limpio, una vida sin tanto estrés, un mundo que no te provoque dolor de cabeza ver en los noticieros.
De todas formas no soy del todo pesimista, de pronto estamos de buenas y las cosas mejoran tanto que yo resuelvo traerte al mundo y juntos ayudemos este planeta enfermito, eso sería muy buena idea también...
Te escribo esto como para que vayas sabiendo el panorama, pero no nos precipitemos, yo todavía estoy muy joven como para que entres en mi vida y bueno pensándolo bien yo podría llegar a ser una madre un poco cansona... piénsalo, te andaría hablando en tres idiomas desde el momento que vieras la luz, te metería a cursos de mil cosas, querría que me contaras TODO y encima justificarías automáticamente mi existencia y yo todavía me debato acerca de si quiero esforzarme por justificar mi existencia. Así que por ahora, paciencia, que aún pueden pasar muchas cosas.
un saludo,
Tu querida no-madre.
He pensado mucho en ti últimamente. Cuando estoy deprimida pienso en lo mucho que me gustaría conocerte, saber que cara tendrás, que cosas graciosas harás y que tanto te parecerás a mí. Lo siento, es maña humana esa de querer perpetuar un poco la propia imagen en otra persona. Sabes que una de mis imágenes favoritas es la de aquella vez en la que te ensuciarás toda la cara comiendo nutella cuando yo no te esté mirando, casi alcanzo a imaginarme el amor tan inmenso que una madre podría llegar a sentir por su hijo.
Lamentablemente, así como mucho me gustaría conocerte y enseñarte la belleza de este mundo, me temo que mis clases de teología y sociedad me han dejado bastante triste. Hijo, no sé si puedas verlo desde donde estés, pero este mundo está vuelto nada y al parecer todavía no hemos ni caído en cuenta de que debemos hacer algo para arreglarlo, así que he tomado la determinación de que hasta que no vea un poco más positivo el panorama, es decir, hasta que no considere yo, lo suficientemente poderosas las acciones encaminadas a mejorar todas estas situaciones, no vendrás a la tierra.
Lo siento. A mi también me entristece un poco esta decisión... realmente me causa curiosidad lo de la nutella, pero creo que te mereces ver cosas bonitas, tener aire limpio, una vida sin tanto estrés, un mundo que no te provoque dolor de cabeza ver en los noticieros.
De todas formas no soy del todo pesimista, de pronto estamos de buenas y las cosas mejoran tanto que yo resuelvo traerte al mundo y juntos ayudemos este planeta enfermito, eso sería muy buena idea también...
Te escribo esto como para que vayas sabiendo el panorama, pero no nos precipitemos, yo todavía estoy muy joven como para que entres en mi vida y bueno pensándolo bien yo podría llegar a ser una madre un poco cansona... piénsalo, te andaría hablando en tres idiomas desde el momento que vieras la luz, te metería a cursos de mil cosas, querría que me contaras TODO y encima justificarías automáticamente mi existencia y yo todavía me debato acerca de si quiero esforzarme por justificar mi existencia. Así que por ahora, paciencia, que aún pueden pasar muchas cosas.
un saludo,
Tu querida no-madre.
Comentarios
Publicar un comentario