La diferencia entre hacer silencio y estar aburrido
Si tuviera 10.000 pesos por cada vez que alguien me ha dicho "¿Por qué estás tan callada? ¿estás aburrida?", ya tendría suficiente para comprarme un celular nuevo. Bueno, hay que anotar que esa pregunta normalmente sucede cuando estoy con desconocidos y mientras ellos charlan animadamente yo hago silencio, lo que a muchos les parece que es sinónimo de aburrimiento.
No sé por qué la gente premia tanto a la gente que habla y habla y habla. No me malinterpreten, a mí también me gusta hablar, pero creo sinceramente que la conversación es un arte determinado en gran parte por la capacidad de los hablantes para gestionar los temas y dosificar las palabras. Imagínense por un momento que uno se sentara a hablar con alguien y esa persona empezara a hablar de todo lo que se le ocurre sin siquiera pensar en su interlocutor. Qué pereza ¿no les parece? Bueno pues hay gente así, gente que es mala conversadora y se la pasa acaparando la conversación, gente que quiere intervenir todo el tiempo para no añadir nada, sino simplemente por hacerlo y eso, creo yo, es realmente molesto.
También hay gente con la que no se puede hablar porque creen que tienen razón en todo y hay gente con la que es mejor no tocar ciertos temas, como religión, política o en algunos casos fútbol. Hay gente con la que uno tiene afinidad en unos temas y no en otros; gente que es muy buena para aconsejar y gente que tiene anécdotas divertidísimas. Hay gente muy interesante con la que uno se puede quedar horas hablando y hay gente, en cambio, con la que una conversación de pocos minutos es suficiente.
Hay todo tipo de conversadores y la razón por la que yo hago silencio cuando no conozco a la gente es porque así puedo averiguar qué clase de conversadores son ellos, si vale la pena o no intervenir y cuál sería el mejor modo de hacerlo o si prefiero seguir callada simplemente porque me interesa lo que dicen y no tengo mucho más que agregar.
Hago silencio porque ante todo prefiero poner atención a los interlocutores, prefiero escuchar las palabras que usan, las anécdotas que escogen, el volumen de su voz, la forma en que se ríen, la forma en que se miran y se tratan entre ellos (no se imaginan lo que uno nota cuando la gente cree que nadie la mira) o incluso, cómo hablan de sí mismos.
No quiero decir con esto que mi silencio sea un proceso de análisis científico y esquemático establecido por una mente racional -que no es la mía-, sino que es algo que creo que he hecho durante mucho tiempo y de hecho no sé bien por qué o cómo empecé a hacerlo.
Supongo que en gran parte es porque nunca me he considerado buena improvisando y sé que no tengo ese talento de una mente rápida capaz de hacer el comentario ideal en el momento perfecto, así que escogí quedarme con la prudencia antes que con el impulso.
Creo que también lo seguí haciendo por algo que más de un creador de historias sabe y es que escuchar y observar a la gente es una fuente vital de inspiración para el oficio. Y ahora que lo pienso, también creo que es un rasgo necesario del buen periodista. Nada más molesto que esos colegas que no dejan hablar al entrevistado y no hacen sino interrumpir al otro como si eso significara que son buenos profesionales y que son capaces de crear 'polémica'. Ugh.
Así que aún si no encuentro nada que quiera añadir a una conversación porque no me interesa el tema o sienta que no valga la pena, créanme, no estoy aburrida. Puedo estar estudiando fijamente al personaje fastidioso que no para de intervenir para meterlo en una historia futura. Porque todos sabemos que a veces las historias también necesitan personajes molestos o que los mismos protagonistas necesitan un rasgo de imperfección. No todos pueden ser dechados de virtudes.
La última vez que hicieron una observación sobre mi silencio fue el año pasado, en Washington. En una reunión de fin de año en la oficina, una de las mujeres que trabajaba allá me dijo:
- Alejandra, You're very quiet-. Sé que no lo dijo en tono de reproche, sino más bien de curiosidad.
- I prefer to listen.
- That's very wise.
No sé si sea sabio o no. Sé que me gusta y que para mi modo de hacer las cosas funciona. Pero si alguien consideró que mi silencio no se debía a que estuviera aburrida, vamos progresando.
Comentarios
Publicar un comentario