Giving thanks on thanksgiving


Hoy se celebra aquí en Estados Unidos el día de Acción de Gracias o en inglés Thanksgiving. Aunque no es un tradición que se celebre de donde yo vengo, pensé que este año sería bueno hacer el ejercicio de dar las gracias, porque como siempre esa es una de las cosas que más me gusta hacer... aunque siempre que empiezo a dar gracias con el corazón termino al borde de las lágrimas.

Gracias al universo porque este año, aunque no ha terminado todavía ha traído muchas cosas importantes, un grado profesional y dos viajes. Uno de ocio y otro 'laboral' o algo así, y también de ocio... y otras cosas. Gracias porque sin ser malo, ha sido un año emocionalmente muy difícil. Me he resignado a que los cambios nunca van a ser fáciles para mí. Me he quejado mucho de esta 'incapacidad' para escribir. Me he perdido muchas veces ya y a veces siento que sigo sin saber qué carajos estoy haciendo. Sobretodo me he exprimido el cerebro durante horas buscando formas de explicar con palabras todo eso que me pasa y preguntándome por qué siendo tan joven, me siento tan estancada.

Así que Gracias. Gracias porque hoy, en este momento creo que todo ese perderse y sentirse frustrado hace parte de ser humano. Gracias porque aunque crecer es difícil y doloroso, de alguna forma hago lo que puedo y me muevo. Porque existen y siguen llegando personas maravillosas a mi alrededor, que me confirman que al final del día, todos hacemos lo que podemos, porque nadie tiene las respuestas. Así que podemos perdernos todos juntos o irnos a tomar cerveza o hablar de pendejadas o quejarnos juntos y reír, reír mucho. Gracias porque tal vez la genética o los astros me hicieron así de sensible  y por lo menos puedo confirmar que siento algo que no puedo nombrar, aún cuando no hay mucha luz.

Gracias al universo, porque sigue creando sincronicidades extrañas, que me hacen sonreír. Como si quisiera recordarme que se acuerda de mí. Y que todo va a estar bien. O tal vez no. Pero podremos resolverlo.

Gracias por el red velvet cake.
Los árboles de hojas rojas.
Los pantalones que te siguen quedando buenos cuando subes de peso.
El chocolate oscuro.
Las librerías escondidas y llenas de libros hasta el techo.
Los chistes tontos que te siguen haciendo reír un año después.
La casi interminable compañía de Grey's Anatomy.
Las tiendas de cosas inútiles y tiernas.
Por la tranquilidad de estar soltera.
Poder hablar un idioma tan lindo como el español.
Poder caminar por la calle sin paranoia.
La calefacción.
Porque mi familia y amigos están bien.
Por haber podido conocer tanta gente, tan diferente.
Por esta oportunidad.
Por tanta fortuna.
Gracias.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Montañita

Humo

La dicha de haberse quedado