El chivo expiatorio del caso Colmenares

En mi casa, como en miles de hogares colombianos, no se han perdido ni una coma del caso Colmenares, que no voy a resumir porque todo paisano que me lea, debe saber a qué me refiero. Mis tías se llaman cada que hay audiencia, llaman a mi hermana a preguntar qué quiere decir esto o lo otro y en cada reunión familiar, termina saliendo otra vez el tema. ¿Qué habrá pasado? ¿será que lo mató Carlos Cardenas? ¿Qué tiene que ver Laura Moreno y Jessy Quintero? ¿Por qué es tan raro todo? ¿Por qué las evidencias no concuerdan con los testimonios? etc. Lo mismo que se pregunta medio país. Claro, que la curiosidad ante un caso tan misterioso y tan renombrado (porque ya cubre una gran parte de de la agenda pública) es perfectamente normal, lo es.
El problema comienza cuando los medios de comunicación se han encargado de tomar la facultad de juzgar dentro del caso y por supuesto, de brindarle al espectador la facultad de JUZGAR. Mayores informes esta hermosa página de uno de los más grandes medios del país RCN: http://www.canalrcnmsn.com/noticias/sea_el_juez_del_caso_colmenares?page=1 , cuyo encabezado reza: sea el juez del caso Colmenares y seguidamente enteran al internauta de los hechos, las evidencias, la escenas y hasta una infografía del cadaver.. Yo no sé sinceramente si es que los medios no saben que hacer esta clase de cosas es completamente irresponsable. Sí, porque ustedes señores periodistas, olvidan que tienen un deber no solo de informar de forma clara a la comunidad, cosa que hacen de forma muy parcializada, sino de respetar el desarrollo de un caso tan delicado como este. Ahora resulta que la información de las audiencias, las interceptaciones telefónicas, las entrevistas de las acusadas y otras pruebas están a disposición de cualquiera que la busque por internet. Mejor dicho, ya es información pública porque a todos nos compete la resolución de este "presunto asesinato" y todos tenemos derecho a señalar autores intelectuales y materiales, todos somos abogados en este país y todos absolutamente todos sabemos lo que tiene que probar la Fiscalía a final de cuentas. 
La muerte de Colmenares, "en extrañas circunstancias", no es la primera que sigue sin esclarecerse tiempo después de ocurrida. Colombia desafortunadamente cuenta en sus filas de impunidad judicial no solo muertes individuales sino masacres enteras perpetradas por las FARC, paramilitares, AUC y hasta el mismo Ejercito Nacional con un escandalito llamado Falsos Positivos (con mayúscula, por la magnitud). Todos ellos merecen justicia, pero desafortunadamente no la han podido tener, bien sea porque no se han reunido pruebas suficientes o porque no se han podido capturar a los responsables.
Ante ese panorama, cuando salta un caso de estos a la esfera pública, que junta abogados de renombres y por supuesto gente de mucha plata que sí tiene los medios para investigar la muerte de un ser querido (a diferencia de muchos de los mencionados arriba) se convierte en una especie de chivo expiatorio que encarna por sí mismo, toda esa impunidad y esa violencia que ha sucedido en nuestro país, de la que no sabemos ni siquiera la mitad, pero que inevitablemente hace parte de nuestro inconsciente colectivo. Es por eso que todos queremos salir a opinar, que todos queremos saber qué pasa, que todos queremos que se haga justicia, aunque sea para una sola persona, por lo menos será un caso impune menos.

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