Efectos

Lo primero que empecé a sentir fue una extraña pero deliciosa presión en los oídos, como si alguien me apretara allí y me levantara del suelo. Yo era livianita, apenas caminaba porque podía flotar. Era invisible o transparente o hecha de mil huequitos y al aire me traspasaba. Luego, comencé a sentir que mis ojos eran pegajosos, estaban llenos de una sustancia tibia y aceitosa y cada vez que parpadeaba, esa sustancia me escurría lentamente por las mejillas. De repente me venían canciones viejísimas a la cabeza y un montón de ritmos que sonaban fantástico, podría haber compuesto una buena canción de haber tenido a la mano alguien que tocara un instrumento y me colaborara, o una grabadora yo que sé. Entonces fue la perdida de noción de tiempo. Cuando llegaba a un lugar no recordaba como había llegado allí y cuando finalmente lo hacía, no estaba segura si aquello había sucedido hacia una semana, dos meses o más. Era una locura, disociaba la realidad, veía la gente hablando y me daba la impresión de que aquello era solo un sueño. Podía quedarme mirando a un punto por mucho tiempo, era como si los ojos no se me resecaran y en cuanto mantenía la mirada fija, las cosas comenzaban a cambiar de forma, a llenarse de colores, de voces... y los ruidos, sonaban cada uno nítidamente y separado del otro: el gallo cantaba, un auto andaba, alguien llamaba a alguien. Lo mas tonto de todo? la boca se tensaba en un grandísimamente estúpida e inevitable sonrisa.

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