notas para un texto aun no escrito sobre mi infancia: Part 1
1. Minnie.
Minnie es una muñeca muy conocida por todo el mundo, la novia de Mickey Mouse, el ratón emblema del Walt Disney. Minnie también es una de mis primera muñecas y que probablemente conserva más valor sentimental de mis cosas de infancia. Nadie ha podido decirme con exactitud la fecha en la que me la regalaron, pero todo apunta a una navidad cuando yo tenía entre 1 o 2 años de edad, es decir era muy peque. La muñequita esta hecha de tela y rellena de espuma, cumple con las características físicas que todos reconocemos de los "Mouse", entiéndase grandes y redondas orejas negras, carita color piel con abiertos y expresivos ojos, una nariz levantada que termina con una bolita negra en la punta y un cuerpo bastante antropomorfizado con única excepción de los cuatro dedos que tienen en cada mano. Minnie sonríe grandemente y tiene unas largas pestañas hechas de una especie de tela elástica, que precisamente por esa propiedad a mi me encantaba desprender de a pedacitos (si yo veía que se le despegaba una puntita de pestaña a Minnie, consideraba que lo mas prudente sería arrancársela a fin de que no se siguiera yendo... pero siempre aparecían punticas desprendidas), lleva un chalequito amarillo con puntitos rosados y una faldita también amarilla. Justo a la altura de la falda, hacia el costado izquierdo, lleva un monederito con cremallera, en la muñeca izquierda un reloj en el que aparece el señor Mickey apuntando con sus brazos a las 10 y a las 3 y unos zapatos amarillos con azul y cubiertos con una correa del mismo color y estampado del chalequito, la única diferencia es que la derecha se amarra con un botoncito verde y la izquierda con un cuadradito rosado de velcro. Ah! y por supuesto no sería Minnie si no tuviera su muy bien puesto moño rosado sobre la cabeza y entre las orejas, ni sus guantes blancos cuya función aun no comprendo.
Así que mi Minnie se convirtió en un símbolo de seguridad para mí como sucede usualmente con los primeros muñecos o mantas de los niños y siempre dormía conmigo. Por supuesto, nunca amanecía conmigo en la cama, pero todas las noches era acomodada sobre una almohada a mi lado,(aún conservo la maña de poner otra almohada al lado de la que apoya mi cabeza, eso si ya no hay muñecos) eso era lo importante.
Hoy día, Minnie descansa sobre el mueble de madera de mi habitación, al lado del conejito que me trajeron de U.S.A que compartió la cama con nosotras como por 5 años. Hagan cuentas... mínimo la muñeca tiene 16 años conmigo y sigue intacta sin contar lo de las pestañas claro.
2.De mi fantástica curiosidad, mi pregunta favorita.
De chiquitos todos hacemos preguntas "absurdas" por no decir "tontas"... pero ¿por que las preguntas de un niño habrían de serlo si a esa edad nuestro conocimiento del mundo es mínimo? Claro... aun así a un adulto suenan tan ridículas que a veces no se molestan en contestarlas. Mi pregunta no fue ninguna excepción a la regla, en general mis papás contestaban todas mis preguntas por más absurdas o difíciles de contestar que pudieran parecer. Por ejemplo, a la típica "¿por que el cielo es azul?", que en realidad no formule tan pequeña, recibí: "porque el oxigeno en grandes cantidades se ve azul". Gracias, con eso bastaba. Pero a mi pregunta favorita, que es mi pregunta favorita porque no recuerdo otra pregunta más graciosa que haya formulado y porque aún no he oído de preguntas similares, no recibí exactamente una respuesta.
No estoy segura de porque la formulé pero tengo una teoría: Una de mis películas favoritas de infancia era Ricky Ricón, un muchachito que como su explícito nombre lo indica, poseía grandes cantidades de dinero. Ricky tenía una cancha de básquet en su habitación y por supuesto todos los lujos que uno pudiera imaginarse. Pero lo que creo que mas me marcó era que tenía un parque de diversiones en su patio trasero, lo cual realmente era una idea demasiado atractiva en ese entonces. Así que un día me surgió una maravillosa duda y fui a buscar a mi papá al estudio para que me la resolviera. Papi "¿los ricos existen?", dije en mi voz de consentida y lo único que obtuve fue una carcajada sonora de mi papá. Obviamente no sabía que interpretar de esa reacción, o yo era demasiado ilusa al creer que una figura como la de Ricky Ricón existía, o resultaba demasiado obvio que Los Ricky Ricones abundaban en el planeta. No sé que concluí finalmente. Tal vez me harté de darle tantas vueltas al asunto (siempre he tenido eso) y resolví dejarlo a un lado para venir a descubrir la respuesta muchos años después.
Minnie es una muñeca muy conocida por todo el mundo, la novia de Mickey Mouse, el ratón emblema del Walt Disney. Minnie también es una de mis primera muñecas y que probablemente conserva más valor sentimental de mis cosas de infancia. Nadie ha podido decirme con exactitud la fecha en la que me la regalaron, pero todo apunta a una navidad cuando yo tenía entre 1 o 2 años de edad, es decir era muy peque. La muñequita esta hecha de tela y rellena de espuma, cumple con las características físicas que todos reconocemos de los "Mouse", entiéndase grandes y redondas orejas negras, carita color piel con abiertos y expresivos ojos, una nariz levantada que termina con una bolita negra en la punta y un cuerpo bastante antropomorfizado con única excepción de los cuatro dedos que tienen en cada mano. Minnie sonríe grandemente y tiene unas largas pestañas hechas de una especie de tela elástica, que precisamente por esa propiedad a mi me encantaba desprender de a pedacitos (si yo veía que se le despegaba una puntita de pestaña a Minnie, consideraba que lo mas prudente sería arrancársela a fin de que no se siguiera yendo... pero siempre aparecían punticas desprendidas), lleva un chalequito amarillo con puntitos rosados y una faldita también amarilla. Justo a la altura de la falda, hacia el costado izquierdo, lleva un monederito con cremallera, en la muñeca izquierda un reloj en el que aparece el señor Mickey apuntando con sus brazos a las 10 y a las 3 y unos zapatos amarillos con azul y cubiertos con una correa del mismo color y estampado del chalequito, la única diferencia es que la derecha se amarra con un botoncito verde y la izquierda con un cuadradito rosado de velcro. Ah! y por supuesto no sería Minnie si no tuviera su muy bien puesto moño rosado sobre la cabeza y entre las orejas, ni sus guantes blancos cuya función aun no comprendo.
Así que mi Minnie se convirtió en un símbolo de seguridad para mí como sucede usualmente con los primeros muñecos o mantas de los niños y siempre dormía conmigo. Por supuesto, nunca amanecía conmigo en la cama, pero todas las noches era acomodada sobre una almohada a mi lado,(aún conservo la maña de poner otra almohada al lado de la que apoya mi cabeza, eso si ya no hay muñecos) eso era lo importante.
Hoy día, Minnie descansa sobre el mueble de madera de mi habitación, al lado del conejito que me trajeron de U.S.A que compartió la cama con nosotras como por 5 años. Hagan cuentas... mínimo la muñeca tiene 16 años conmigo y sigue intacta sin contar lo de las pestañas claro.
2.De mi fantástica curiosidad, mi pregunta favorita.
De chiquitos todos hacemos preguntas "absurdas" por no decir "tontas"... pero ¿por que las preguntas de un niño habrían de serlo si a esa edad nuestro conocimiento del mundo es mínimo? Claro... aun así a un adulto suenan tan ridículas que a veces no se molestan en contestarlas. Mi pregunta no fue ninguna excepción a la regla, en general mis papás contestaban todas mis preguntas por más absurdas o difíciles de contestar que pudieran parecer. Por ejemplo, a la típica "¿por que el cielo es azul?", que en realidad no formule tan pequeña, recibí: "porque el oxigeno en grandes cantidades se ve azul". Gracias, con eso bastaba. Pero a mi pregunta favorita, que es mi pregunta favorita porque no recuerdo otra pregunta más graciosa que haya formulado y porque aún no he oído de preguntas similares, no recibí exactamente una respuesta.
No estoy segura de porque la formulé pero tengo una teoría: Una de mis películas favoritas de infancia era Ricky Ricón, un muchachito que como su explícito nombre lo indica, poseía grandes cantidades de dinero. Ricky tenía una cancha de básquet en su habitación y por supuesto todos los lujos que uno pudiera imaginarse. Pero lo que creo que mas me marcó era que tenía un parque de diversiones en su patio trasero, lo cual realmente era una idea demasiado atractiva en ese entonces. Así que un día me surgió una maravillosa duda y fui a buscar a mi papá al estudio para que me la resolviera. Papi "¿los ricos existen?", dije en mi voz de consentida y lo único que obtuve fue una carcajada sonora de mi papá. Obviamente no sabía que interpretar de esa reacción, o yo era demasiado ilusa al creer que una figura como la de Ricky Ricón existía, o resultaba demasiado obvio que Los Ricky Ricones abundaban en el planeta. No sé que concluí finalmente. Tal vez me harté de darle tantas vueltas al asunto (siempre he tenido eso) y resolví dejarlo a un lado para venir a descubrir la respuesta muchos años después.
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