Premonición
Casi puedo verlo:
Mi papá henchido de orgullo, conmovido, dándole un abrazo largo y sentido a mi hermana esforzándose por no dejar salir una lágrima. Mi mamá con pañuelo en mano llorando, con la cabeza gacha (pero igual esforzándose por no hacerlo), con un discurso sencillo, pero cargado de inspiración, como siempre. Mi hermana, con una sonrisa de ponqué gigantezca, con su diploma en la mano... todavía no sé si llorará, pero sé que va a estar feliz y eso me alegrará mucho a mí también y por supuesto me llenará de orgullo. Mi abuelo, dónde sea que esté, feliz también, porque una de sus nietas se volvió abogada.
Admito que me da un poco de envidia la imagen, por ser ella quién tiene el placer de llenar a mis padres con el orgullo de haber cumplido aquella tarea de graduarse de la misma profesión que ellos han trabajado y que les ha dado las herramientas y los aprendizajes para ponerlos dónde están ahora. De resto, sentiré alivio, porque me libró de aquel deber moral, que igual no era para mí; viéndola estudiar para los preparatorios me daba más cuenta que yo no habría servido para esa carrera. La habría tenido muy fácil, pero seguramente no la habría terminado, me habría vuelto loca.
Y después de todo el lagrimeo y la felicitación, nos vamos a ir a celebrar hijuemadre!!! porque ahora sí le pueden decir ABOGADA! y yo ya no tengo 2 abogados y medio que me defiendan sino tres COMPLETICOS!!!
Comentarios
Publicar un comentario